stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="icon-mundo" >
stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="icon-mundo" >

Nuestros agricultores

Con raíces en la gente

En Legado Montés, trabajamos codo a codo con pequeños agricultores dedicados que preservan la riqueza de la tierra y las tradiciones del Ecuador.

Pedro cultiva el dulzor del sol

Él es Pedro.

Heredó de su abuelo no solo la finca, sino el secreto mejor guardado: dejar que los mangos maduren naturalmente en el árbol, bajo el sol ardiente de la campiña ecuatoriana.

Su cosecha es manual, paciente, escogiendo solo los frutos en su punto exacto, cuando la pulpa es tan dulce como fragante.

Para Pedro, un mango no es solo una fruta. Es la herencia de generaciones que han aprendido a escuchar la tierra y a trabajarla con respeto y amor.

Juanita cultiva el alma del cacao

Ella es Juanita.

Desde niña aprendió que el cacao no solo se cultiva: se cuida como se cuida una historia familiar.
En su finca, cada mazorca crece con el ritmo pausado de la naturaleza, y se cosecha a mano cuando el color y el aroma anuncian que está lista.

Para Juanita, cada grano representa más que sabor: es el orgullo de continuar una tradición que ha pasado de madre a hija, de generación en generación.

Rafael cultiva el banano más rico del mundo

Él es Rafael.

Recorre su plantación cada mañana, observando cada racimo con la dedicación de quien entiende que el sabor se construye desde la raíz.

Su finca, rodeada de microclimas únicos en el trópico ecuatoriano, da vida a un banano de textura suave, aroma intenso y dulzor natural.

Para Rafael, cada banano que cultiva es una expresión de excelencia. Es el resultado de años de experiencia, respeto por la tierra y una pasión que se saborea en cada bocado.